“Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión de él. Corrió a su encuentro, y lo recibió con abrazos y besos."
(Lc 15 , 20)
Padre bondadoso, en este adviento queremos disponernos para la llegada de tu hijo, queremos hacer nuestra tu dinámica amorosa de Padre. Anhelamos ser signos para este mundo de esta ansiosa espera. Ayúdanos a creer firmemente que tu amor se nos revela desde nuestros sencillos y cotidianos abrazos y besos.
¿Estoy dispuesto a imitar la dinámica amorosa del padre?
¿Son mis abrazos y besos cotidianos un signo de esperanza divina?
¿Soy signo de la espera de Jesús?
Ignacio Sanfurgo - isanfurgo@gmail.com
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada