sábado, 28 de noviembre de 2009

1º Domingo de Adviento - 29 - 11 - 2009

Porque la misericordiosa ternura de nuestro Dios, nos trae de lo alto el sol de un nuevo día, para dar luz a los que viven en la más profunda oscuridad, y dirigir nuestros pasos por el camino de la paz. (Lc 1, 78 - 79)

¿Cuándo termina la noche y cuándo comienza el día?

Una vez, un viejo rabino preguntó a sus discípulos si sabrían decir cuándo terminaba la noche y comenzaba el día. Uno de ellos dijo: Cuando ves un animal a la distancia y puedes distinguir si es una vaca o un caballo. No, dijo el rabino. Cuando miras un árbol a distancia y puedes distinguir si es un mango o un naranjo. Tampoco, dijo el maestro. Está bien, - dijeron los discípulos -, dinos cuándo es. Responde el rabino: cuando miras a un hombre al rostro y reconoces en él a tu hermano; cuando miras a la cara de una mujer y reconoces en ella a tu hermana. Si no eres capaz de esto, entonces, sea la hora que sea, ...aún es de noche.


EN LA ESPERA DE TU DÍA

Señor Jesucristo, rey de la gloria,
te agradecemos que nos hayas llamado
para formar tu pueblo.

Ayúdanos a conocer
la grandeza de nuestra vocación,
para que animados por una misma fe
y un mismo amor,
vivamos en el mundo
como un pueblo santo y nuevo.

Que tu voluntad eterna y justa
esté siempre delante de nuestros ojos,
a fin que en la sobriedad y la vigilancia
esperemos tu día
y demos testimonio de tus promesas
hasta la venida de tu reino.
Amén.

Martín Königstein ss.cc. - mksscc@gmail.com

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada