¿Puede un cristiano vivir sin esperanza? ¿Cómo desplegar la vida sin estar sostenido por las coordenadas del sentido, del amor, de la fraternidad, de la justicia…? ¿Cómo caminar sin sueños, sin meta, sin destino, sin la misteriosa atracción del proyecto del Dios de Jesucristo?

Dice hoy el profeta Isaías (11, 1-5a.6.10):
“Saldrá un vástago del tronco de Jesé,
un brote surgirá de sus raíces.
Sobre él reposará el Espíritu de Yahvé,
espíritu de sabiduría e inteligencia,
espíritu de prudencia y valentía…
No juzgará por las apariencias,
sino que hará justicia a los débiles
y dictará sentencias justas
a favor de los pobres.
El lobo habitará con el cordero,
el puma se acostará junto al cabrito,
el ternero comerá al lado del león
y un niño pequeño los cuidará.
Aquel día la raíz de Jesé se levantará
como una bandera para las naciones.
Los pueblos irán en su busca.”
Señor, Tú eres, eras y vendrás. Tú iluminas la historia con un proyecto liberador, con un destino inaudito, con un llamado a la luz. Tú sostienes el peregrinar de los discípulos, los anhelos de los sufridos, las búsquedas de los pueblos.
¡Danos perseverar en la esperanza, para que nuestros sueños vuelen sostenidos por la verdad de tus promesas y por la certeza de tu venida! Amén.

Guillermo Rosas - g.rosas@sscc.cl




